Ayer recordé...

Muchas veces le digo a mi hijo : "Cariño, nunca he sido madre de un niño de 6 años". Aunque sí que yo misma he tenido 6 años (obvio) ¿por qué no recordaba las ocurrencias que se me pasaban por la mente? Pues ayer, tuve que recordar. Mi hijo hizo una de estas cosas que te hacen preguntarte "pero, ¿por qué ha hecho eso?, ¿en qué momento se le ocurre hacer algo así? Algo...¿cómo qué? os preguntaréis. Pues algo de niño de 6 años. Fue mi marido el que me dijo: "pero, ¿no te acuerdas cuando tú tenías seis años? ¿qué hacías?". Se me vino a la mente esa etapa de mi vida y empecé a recordar: una amiga decidió cortarse las pestañas para ver si crecían, un compañero de clase se grapó un dedo para ver qué pasaba, varios decidimos que comer la goma de borrar no sería malo si olía a vainilla...cosas...de 6 años. Y ese momento en que se me ocurre esconder en un armario una caja con gusanos de seda ( los escondí porque madre los odiaba) y la imagen de cuando los descubrió...aún recuerdo la sensación mía y la reacción de mi madre. Tengo que decir, que con todo el asco y soponcio que casi le da a mi madre, la reacción que tuvo fue mucho más comprensiva de lo que esperaba. Tanto, que hasta consintió que mi padre intentara salvar a algún gusanillo que aun quedaba con vida... 

Desde anoche, esa carpeta de recuerdos queda abierta en mi mente porque yo también tuve 6 años. Y gracias a todas esas maravillosas ideas ( de locos para nuestr@s p/madres) que tan solo un niñ@ de 6 años puede tener, llegamos a ser ese puzzle que somos de adult@s.


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