¿En qué momento me metí en este lío?

Hay días...en los que cogería la puerta y, como dice mi amiga Tamara, ¡¡¡la barnizaría!!! Pues sí, hay días en los que por un milisegundo se me viene grande o, por lo menos, así lo siento. Mi marido cree que las maletas que tengo en el recibidor están llenas de mis bártulos de porteo, pero no, realmente tienen ropa por si tengo que salir corriendo...que noooo...que es broma!!!
Dos peques, cada uno en su etapa. Con tooodo el derecho del mundo a vivirla y disfrutarla, por supuesto, y espero, tener larga vida para poder acompañarles pero... ¿os han hecho la fiesta del agua en el baño a diez minutos de salir de casa? ¿Qué no sabéis en qué consiste? Seguro que sí, es ese momento en el que deciden los dos poner el tapón en el lavabo y llenarlo de agua y halaaa, a tope!! Todo esto, a las nueve menos diez de la mañana, hora a la que ya teníamos que estar pensando en salir de casa para ir al cole...espectacular, vuelta a cambiar de ropa de la pequeña y secador para el grande... pero...si conociste la fiesta del agua...no te puedes perder...¡¡¡la fiesta de la pasta de dientes!!! Ese momento en el que voy a peinar a la pequeña y veo que el cepillo no entra..le toco el pelo y lo tiene como...¿engominado? pero...¿qué es esto? lo huelo y ese olor inconfundible...pasta de dientes!! Genial!! Pero no sólo por ahí, también por el lavabo, por el espejo, por la ropa...mmm que olor más rico a menta por todo el baño!! Si lo sé , en el fondo lo hicieron para que el baño oliera a fresco!!!
¡¡¡Todo esto en el lapso de 5 minutos, el ratito en el que preparo el almuerzo de mi chiqui mayor!!!
Claro, así en frío, jolines, pues que mañanas más divertidas!! Ahora yo también me río!! Pero en el momento...ahí no hay risas, hay prisas ( que rima con risas, pero naaada graciosas).
Esta es la parte divertida, pero hay otras partes...que no molan tanto, que son una verdadera prueba de superación ( a veces, de nervios). No pienso que nos busquen los límites, simplemente viven y experimentan, pero tengo que reconocer que no siempre estoy a la altura de esa experiencia que necesitan. Y ahí es cuando pienso que se me viene grande...y es cuando pienso " en serio...¿en qué momento decidí meterme en este lío?". Es una decisión de vivir la vida en la que no cabe vuelta atrás, solo ir hacia delante, hacia atrás ni para coger impulso. Quizá es eso lo que estresa, el saber que no hay marcha atrás, ya he asumido la responsabilidad...hay que seguir... ¿Y qué hacer? Porque el sofoncón ya me lo he llevado. Al final es respirar, no ahogar los recuerdos de cuando estábamos sin vidas bajo nuestra responsabilidad, cuando solo nos teníamos que ocupar de levantarnos, currar y disfrutar ( qué tiempos aquellos, y sí, los echo de menos a veces) y luego, ver fotos de cuando el y la peque eran más peques aún. Esas miradas de amor incondicional. Ese es mi anclaje, el saber que me quieren como soy, tal cual soy y sin más. Con mis enfados y con mis lloros, con mis días agrios y mis días dulces. Con todo. Ellos no me juzgan, les da igual si soy doula o si soy sujetaparaguas, Si tengo más culo o las tetas caídas, les da exactamente igual. Me quieren. Como dice mi peque mayor: "mamá, eres mi mejor madre ". Así que después de decirme algo así...¿cómo se me queda el cuerpo? Pues con ganas de seguir, esa capacidad especial de olvidar que otorgan esas palabras y agradecer poder vivir estos momentos.


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